Pese a ser un país muy joven, República Checa está orgullosa de su larga e exquisita historia. La cultura de este país tiene mucho en común con la de sus vecinos, pero hay puntos que la hacen única.
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Antes de declararse República en 1993, heredó las costumbres de Checoslovaquia, país del que hizo parte durante 75 años. Anteriormente a ello, el territorio estuvo dividido en las regiones independientes de Bohemia y Moravia, esto también enriqueció la cultura local. La comida de República Checa es deliciosa y reconocida a nivel internacional; el
knedlíky y el
gulasch son algunos de sus platos típicos. Por otro lado, aunque usted no encontrará la tradicional adoración al vodka de Europa Oriental, sí se topará con una nación que ama con vehemencia la cerveza, como en el resto de Europa Central ¡Aprenda checo en República Checa para descubrir una de las culturas más efervescentes y jóvenes de Europa!
Su capital, Praga, es mágica de día y llena de energía por la noche. Es una ciudad colmada de luces y que goza de una espléndida arquitectura, es por esta razón que es considerada como uno de los mejores destinos de Europa. En cambio, la ciudad de Moravia, mucho más serena, nos sorprende con sus majestuosos viñedos, sus huertas y sus prodigiosas montañas. Brno, la segunda ciudad en importancia del país, es famosa por sus hermosas calles, su estilo de vida relajado y su encantador ambiente clásico. Si usted es amante de la arquitectura, puede visitar la sensacional Villa Tugendhat, que es una de las pocas construcciones del siglo veinte en hacer parte del Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO.
Si desea descansar luego de haber participado en tantas actividades culturales, puede adentrarse en cualquiera de los 37 pueblos de la República Checa que cuentan con aguas termales, piscinas de lodo y balnearios tradicionales. Si prefiere recorrer los maravillosos paisajes, disponga de los servicios de un jinete o de un ciclista. Además, una buena porción de las ciclovías de República Checa están conectadas con
EuroVelo, así que usted podría recorrer desde Praga hasta Viena o incluso aventurarse a hacer una ruta más larga.
No se puede perder el
Čarodějnice (la noche de brujas) que es una versión moderna de un festival pagano antiguo. Este evento se celebra en la última noche de abril, un día en el que numerosos habitantes de todos los rincones de la República Checa encienden fogatas. Es tradición quemar muñecas gigantes en forma de bruja, en homenaje a la Inquisición, ya que hoy por hoy –tal vez para darle gusto a las brujas y no a los inquisidores- ¡las brujas ya no se suelen quemar en la hoguera!
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