¿Qué se le viene a la mente cuando piensa en Bélgica? ¿A caso, Tintín, Jean Claude Van Damme y
chips con mayonesa? Bueno, pues aún hay más. La Bélgica de nuestros días es todo un éxito. Se trata de un lugar creativo y vibrante que le ha abierto sus puertas a visitantes de todo el mundo.
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En todo el medio de la Europa Occidental, Bélgica ha sufrido la influencia de sus vecinos de mayor tamaño, pero ha sabido labrarse su propia identidad. Sus ciudades más grandes, Bruselas y Amberes, son relajadas, modernas, de gastronomía incomparable y de fiestas interminables. Así mismo, permanece la sensación de su antiguo poder colonial. El flujo migratorio del Congo, le ha entregado a Bélgica los beneficios del multiculturalismo, incluyendo su fabulosa comida y su música tan apasionante.
Durante siglos, los países flamencos fueron los líderes en Europa en materia financiera y artística. Más recientemente, el belga René Magritte produjo algunas de las obras más sobresalientes del siglo XX. Usted podrá conocer el ambiente que le inspiraría, al igual que a otros artistas vanguardistas, visitando Bruselas.
La segunda ciudad, Amberes, fue clave para el comercio europeo y lleva este legado histórico con orgullo. En la actualidad, es una urbe con gran estilo en la que es posible comprar hasta caer, gracias a la gran cantidad de
boutiques que se encuentran disponibles. La noche brinda la oportunidad de vivir momentos inolvidables en el glamoroso club Cognoscenti.
Gante, a su turno, fue una de las ciudades más importantes de Europa. Es un lugar muy interesante para visitar debido a su impresionante pasado histórico. No se pierda tampoco la encantadora ciudad de Brujas. Sus hermosas calles y arquitectura medieval son testigos de los tiempos de Bélgica como centro internacional de comercio. Entérese además porqué es a veces llamada “La Venecia del Norte”.
Aprender neerlandés en Bélgica con ESL, es recibir una cálida bienvenida, sin importar su idioma materno.
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