Bella y rebelde
Hace más de 1.000 años que La Rochelle hace la diferencia: demócrata anticipadamente, protestante en tierras católicas, consentida de los Reyes, bendecida por los dioses… rebelde. La Rochelle es única, como ninguna otra.
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Su
curso de francés en La Rochelle, se desarrollará en un verdadero paraíso frente al Océano Atlántico. Durante su tiempo libre, tendrá la oportunidad de adentrarse en una historia y cultura milenarias. En este suntuoso destino, cada momento del día tiene un ambiente diferente. Comience la jornada con sus compañeros de clase desayunando en las apacibles terrazas del Viejo Puerto. Luego, olisquee los agradables aromas de los puestos coloridos del Quartier du Marché. En la tarde, no deje de visitar las vitrinas de las tiendas ubicadas en las calles con arcadas cercanas a la alcaldía. Por la noche, diviértase en los bulevares animados de La Rochelle. Después del atardecer ¿por qué no pasearse por la ciudad? Un vigilante lo guiará en la noche con el claro de luna. Si le gusta más la luz del día, diríjase a la playa de Minimes con su Phare du Bout du Monde. Éste es un lugar de ensueño para pasearse, tomar el sol y disfrutar del océano. Aprender francés en una estación termal tan original le hará vivir magníficos momentos. Esta región y sus 2.400 horas de sol al año, tiene todo lo necesario para brindarle un aprendizaje sin igual en una de las
escuelas de idiomas en La Rochelle.
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